Andrés Eloy Blanco, 123 años

Andrés Eloy Blanco

Por María Virginia Díaz, «Maíña»

Un 6 de agosto, hace 123 años, nace en Cumaná el escritor, abogado, humorista y político Andrés Eloy Blanco, el poeta del pueblo. Así se le llama pues son sus versos los que con más arraigo han quedado en el alma del venezolano.

Con sus letras incide en la realidad social  de su momento usando un lenguaje metafórico sencillo y directo que permite la compenetración en el sentir del pueblo, estableciendo con él un diálogo cargado de esencias de la geografía nacional y de nuestra propia historia. 

Su lírica muestra valores éticos, estéticos y educativos que van de la mano con la entrega que siempre signó su vida, y que lo llevó a la cárcel, al destierro y a la muerte lejos de su patria.

Por todo esto, siempre será recordado como “el poeta del pueblo”.

 

Píntame angelitos negros

¡Ah mundo! La negra Juana,

¡la mano que le pasó!

Se le murió su negrito,

sí señor.

–Ay, compadrito del alma,

¡tan sano que estaba el negro!

Yo no le acataba el pliegue,

yo no le miraba el hueso;

como yo me enflaquecía,

lo medía con mi cuerpo,

se me iba poniendo flaco

como yo me iba poniendo.

Se me murió mi negrito;

Dios lo tendría dispuesto;

ya lo tendrá colocao

como angelito del Cielo.

–Desengáñese, comadre,

que no hay angelitos negros.

Pintor de santos de alcoba,

pintor sin tierra en el pecho,

que cuando pintas tus santos

no te acuerdas de tu pueblo,

que cuando pintas tus Vírgenes

pintas angelitos bellos,

pero nunca te acordaste

de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,

con el pincel extranjero,

pintor que sigues el rumbo

de tantos pintores viejos,

aunque la Virgen sea blanca,

píntame angelitos negros.

  ¿No hay pintor que pintara

angelitos de mi pueblo?

Yo quiero angelitos blancos

con angelitos morenos.

Ángel de buena familia

no basta para mi cielo.

Si queda un pintor de santos,

si queda un pintor de cielos,

que haga el cielo de mi tierra,

con los tonos de mi pueblo,

con su ángel de perla fina,

con su ángel de medio pelo,

con sus ángeles catires,

con sus ángeles morenos,

con sus angelitos blancos,

con sus angelitos indios,

con sus angelitos negros,

que vayan comiendo mango

por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,

tengo que hallarte en el cielo,

angelitico del diablo,

serafín cucurusero.

Si sabes pintar tu tierra,

así has de pintar tu cielo,

con su sol que tuesta blancos,

con su sol que suda negros,

porque para eso lo tienes

calientito y de los buenos.

Aunque la Virgen sea blanca,

píntame angelitos negros.

No hay una iglesia de rumbo,

no hay una iglesia de pueblo,

donde hayan dejado entrar

al cuadro angelitos negros.

Y entonces, ¿adónde van,

angelitos de mi pueblo,

zamuritos de Guaribe,

torditos de Barlovento?

Pintor que pintas tu tierra,

si quieres pintar tu cielo,

cuando pintas angelitos

acuérdate de tu pueblo

y al lado del ángel rubio

y junto al ángel trigueño,

aunque la Virgen sea blanca,

píntame angelitos negros.

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