Dos años de dolor: la vida tras perder a un hijo en una protesta (Video estremecedor)

Fotos: Dayrí Blanco

Rodolfo Vázquez respiró profundo antes de responder, pero no titubeó: «En todo, lo extrañamos en todo espacio y momento». Así contestó el joven de 17 años al referirse a quien fue su compañero en la cancha de fútbol y amigo de la vida, Luis Guillermo Espinoza, un muchacho de apenas 15 años que falleció hace dos años, tras recibir un disparo en la cabeza de manos de un funcionario de la Guardia Nacional durante una manifestación en Carabobo.

«Totti», así le decían quienes lo recuerdan con profundo cariño, por su alto desempeño en la arquería que hoy está vacía. «Él era el primero que estaba en las prácticas y el último que se iba, siempre era el que ponía el orden cuando estábamos echando broma, tenía conexión con todos, era un gran amigo, tenía las palabras perfectas cuando alguno estaba nervioso antes de un juego».

Ha sido tan difícil para el equipo que, todo ha cambiado, la mayoría de quienes lo conformaban decidieron dejar el fútbol. «Desde lo que pasó nos alejamos de las canchas, ha sido muy duro para nosotros esto».

Para Zulmy Espinoza tampoco ha sido fácil. Ella perdió a su único hijo solo porque el joven decidió participar en una manifestación en contra del régimen. Ella tiene en su memoria grabado cada detalle: «El 5 de junio de 2017 un Guardia Nacional le disparó en la cabeza. Estuvo dos meses y ocho días en terapia intensiva del Hospital Central de Valencia, hasta que el 13 de agosto no pudo más y murió».

Ella se ha apoyado en quienes han vivido una situación similar. Como Dexy González, madre de Rubén Darío González, asesinado por un GN en una protesta en la urbanización La Isabelica de Valencia, el 10 de julio del mismo año. «Ese era su último día de clases para graduarse de bachiller, pero también fue el último de su vida».

A ellas dos se les vio junto al papá de Daniel Quéliz, el primer asesinado en las protestas de 2017 en Carabobo, y los padres de José Pernalete, quien recibió un impacto de lacrimógena en el pecho en Altamira, Caracas. Juntos sembraron un Araguaney en San Diego, el municipio donde hirieron a Totti, y acompañaron al que fue el equipo de fútbol del joven en un juego amistoso.

Entre lágrimas intentaban reír con los recuerdos más bonitos de sus hijos. «Siempre hablamos de lo bien portado que era Luis Guillermo, y los ocurrentes que eran Rubén Darío y José. En nosotros pueden ver reflejados a nuestros muchachos porque seguimos sus pasos, vamos a seguir honrando sus memorias y sus sueños. Ellos nos dejaron trabajo fuerte para conseguir lo que ellos soñaron, y cuando logremos la libertad vamos a ver en los jóvenes los sueños de nuestros hijos», expresó Elvira de Pernalete.

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